










Hay miedos tan pequeño que se vuelven invisibles y tan invisibles que se confunden con el Yo.

Donde nos buscamos nos encontramos y a donde vayamos estaremos.

Sin previo aviso nos enteramos del deseo y el dolor ajeno. Ahí nos entretenemos.

Instantes insomnios que insinúan inscriben insignificantes invasivas memorias en el cuerpo.

La pareja ideal como la búsqueda del drama en una subasta